Posible manifiesto para soportar el dolor...


 Roberto Bolaño escribió en uno de sus relatos, que un poeta lo puede soportar todo, pero que ese pensamiento, esa forma de vida, conduce a la ruina, a la locura y a la muerte.
Hace tiempo, en una galería extraña, (entiéndase extraña como absolutamente inspiradora), compre Iluminaciones, de Rimbaud. Dicho volumen esta prologado por una tal Francisca Gabriel, guiándome por su escrito, un talento desaparecido en acción. Personalmente a mi, me gusta mas el texto de Francisca que el libro en si. En el prologo, la escritora (que tal vez no sea escritora si no atracadora de tiendas de revistas viejas o asesina por encargo o actriz porno u operaria de fabrica) introduce información vital sobre el francés ,por ejemplo, el fragmento de una carta que este le escribió a Paul Demeny, el cual podemos tomar como suerte de manifiesto y el cual (el fragmento) parece haber sido leído por el mismo Bolaño: Rimbaud escribe ahí: " El poeta se hace vidente mediante un largo, inmenso y sistemático desarreglo de todos los sentidos. Todos las formas del amor, del sufrimiento, de la locura; busca en si mismo todos los venenos, para guardar de ello solo las esencias. Inefable tortura que necesita toda la fe, toda la fuerza sobrehumana, en que se transforma, entre todos, en el gran enfermo, el gran criminal, el gran maldito, ¡y el supremo sabio! Porque alcanza lo desconocido, porque ha cultivado su alma, ya rica, mas que nadie. Llega a lo desconocido y aunque enloquecido , terminara por perder la inteligencia de sus visiones. Que estalle en su salto hacia las cosas inauditas e innominables: otros trabajadores vendrán, empezaran por los horizontes donde el se ha desplomado" 
Ahora bien, en apariencia Bolaño y Rimbaud hablan puntualmente de la vida de los poetas, pero ¿que tal si nosotros  corremos el limite y aplicamos estos dos pensamientos (que son el mismo) directamente a los artistas en general? Pero a los de verdad, no a esos que se ponen el rotulo gratuitamente. ¿acaso los pintores, los músicos, los escritores, no trabajan desde el miedo, desde la búsqueda de eso que nunca van a encontrar porque fundamentalmente, no se sabe que es lo que se busca? ¿ no es acaso un pintor un poeta, un poeta un músico, un músico un pintor? Evidentemente si. La música lleva al trazo, el texto a una escena, una escena a un color, y todo esto, no precisamente en este orden. Y siguiendo preguntones, ¿ que es el arte? ¿ significa hoy, lo mismo que significaba en los salvajes años en los que Rimbaud se comía al mundo?  
Dudas. Desde aquí, desde esta romántica trinchera, estaremos buscando algunas aproximaciones reveladoras.
Salud de dudas.

Comentarios

  1. Me pasa a veces que me gusta más el prólogo que el libro al cual prologa. Buenas y saludables dudas.

    Un cordial saludo.

    Fer

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    Respuestas
    1. Esta bueno pensar a los prólogos como a una pequeña obra en sí, como pequeños satélites rodeando a la obra que presentan. Y sí, pasa a menudo que los prólogos nos atrapan más que la obra presentada. Tal vez porque hagan una relectura de la obra desde una óptica diferente a la nuestra y, también es cierto que son un condicionante para nuestra percepción de la obra. Tal vez sea mejor leerlos al final.
      Con respecto a las dudas, por suerte jamás nos serán reveladas. Nos contentamos con obtener la mayor cantidad de aproximaciones, jeje. Saludos!

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